Control de Plagas

Retablo de 14 m. cubierto listo para el tratamiento
Tratamiento integral de un retablo

TSA interviene en problemas provocados por plagas (ratas, ratones, cucarachas, hormigas, termitas, polillas) aplicando unos criterios racionales surgidos de la necesidad de preservar, en primer lugar, la salud de las personas y a su vez respetar el medio ambiente. El uso de productos nocivos no debe ser la solución habitual sino sólo el último recurso si otros métodos no solucionan el problema. 

Este planteamiento se enmarca en una forma de abordar los problemas de plagas que se conoce como Control Integrado de Plagas y que TSA aplica desde hace ya muchos años con el total convencimiento de ser la única forma racional de afrontar estos problemas. Otros métodos son más fáciles de utilizar pero pueden llegar a ser tremendamente dañinos.

Control Integrado de Plagas

Es una estrategia de control de plagas que lleva a una eliminación a largo plazo de los problemas que causan las plagas, con un mínimo impacto sobre la salud de las personas y sobre el medio ambiente.

Los Programas de Control Integrado de Plagas se basan en el conocimiento de la biología de las plagas y sus relaciones con su entorno. Por eso, las estrategias de control generalmente utilizadas como parte de estos programas incluyen la mejora de las condiciones higiénicas, la utilización de métodos de exclusión de la plaga, la modificación del hábitat, así como la adopción de estrategias de concienciación de la población para evitar aquellas conductas que pueden contribuir a la proliferación de la plaga y, en caso necesario, la selección de plaguicidas específicos con la mínima toxicidad y mínimo impacto sobre el medio ambiente.

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Necesidad de implantar un programa de control integrado

Para el control de plagas, tradicionalmente se ha utilizado a los plaguicidas (control químico tradicional) como primera línea de actuación, tanto en el momento que se detecta la plaga, para solucionar un problema puntual, como para prevenir problemas futuros. Pero en la actualidad se está poniendo de manifiesto la peligrosidad de un control basado únicamente en la utilización de métodos químicos.
Esta peligrosidad, que puede llegar a causar graves problemas en la salud humana y el medio ambiente, no es debida únicamente a la peligrosidad potencial de los plaguicidas, sino también a la manera cómo se aplican. La falta de cumplimiento de las recomendaciones que figuran en las etiquetas y en la normativa vigente puede provocar que las personas sean expuestas a los plaguicidas. Todo eso hace pensar que hay que replantearse la manera cómo se combaten las plagas.

La OMS ya indicó a 1998 esta necesidad:

"Al control de plagas urbanas, se tiene que reemplazar gradualmente la exclusiva dependencia de los agentes químicos tradicionales, por estrategias de control integrado que incorporen medidas de ordenamiento del medio, control biológico y otros métodos innovadores sencillos"

Hoy en día, conocemos métodos alternativos al control químico tradicional, menos peligrosos que permiten controlar las plagas de manera segura para las personas y el medio ambiente, y el control integrado de plagas es una de estas alternativas, quizás la más desarrollada técnicamente.

Principios básicos del Control Integrado de Plagas

  • Hacer un seguimiento de las poblaciones de las plagas y de los factores más relevantes que determinan su presencia.
  • Identificar correctamente la plaga.
  • Determinar del nivel de daño y el umbral de tolerancia que determinarán las intervenciones.
  • Seleccionar el momento más adecuado para hacer la intervención.
  • Seleccionar las tácticas menos agresivas (priorizar las medidas preventivas, mecánicas y/o físicas a las medidas químicas).
  • En caso de que en la intervención sea necesaria la aplicación de plaguicidas, seleccionar los menos tóxicos (potenciar los productos bioracionales antes que los plaguicidas químicos tradicionales).
  • Utilizar las técnicas que impliquen la utilización de la mínima cantidad posible de plaguicida y que este sea aplicado de la forma más puntual posible, que evite el riesgo de exposición para las personas.
  • Evaluar la efectividad de las actuaciones y de las aplicaciones de plaguicidas para mejorar las futuras actuaciones.
  • Concienciar e involucrar en todas a las personas implicadas en el problema de las plagas.
 
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